Repugnancia y cansancio
3. ¿Te ha sucedido sentir fuera del lugar de trabajo la misma repugnancia y el mismo cansancio que en la fábrica?
En tal caso has entendido que:
a) La fábrica está en todas partes. Es la mañana, el tren, el coche, el paisaje destruido, la máquina, los jefes, la casa, los diarios, la familia, el sindicato, la calle, las compras, las imágenes, la paga, la televisión, el lenguaje, las vacaciones, la escuela, los trabajos caseros, el aburrimiento, la cárcel, el hospital, la noche. Es el tiempo y el espacio de la supervivencia cotidiana. Es la costumbre de los gestos repetidos, de las pasiones rechazadas y vividas por delegación, por imágenes interpuestas.
b) Toda actividad reducida a la supervivencia es un trabajo forzado; todo trabajo forzado transforma el producto y el productor en objeto de supervivencia, en mercancía.
c) El rechazo de la fábrica universal está en todas partes puesto que el sabotaje y la desviación se extienden por doquier en los proletarios y les permiten seguir sintiendo placer en pasear, en hacer el amor, en encontrarse, en charlar, en beber, en comer, en soñar, en preparar la revolución de la vida cotidiana sin descuidar lo más mínimo los placeres que todavía no están totalmente alienados.
En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que las pasiones lo sean todo, el aburrimiento y el trabajo nada. Sobrevivir nos ha impedido hasta ahora vivir; ahora se trata de poner el mundo al revés; de apoyarse en los momentos auténticos, condenados a la clandestinidad y a la falsificación en el sistema espectacular-mercantil: los momentos de dicha real, de placer sin reservas, de pasión.
De la Huelga Salvaje a la Autogestión Generalizada - Ratgeb (pseudónimo de Raoul Vaneigem)