Agustín García CalvoEspaña, Catalunya…: una fe, ¡una mentira! Tengo 79 años. Nací en Zamora y vivo en el tren. Me dedico a la poesía de viva voz: doy recitales poéticos. ¿Poeta ácrata? No: rechazo las definiciones. Tengo cuatro hijos, seis nietos y tres biznietos (una, de 14 años). ¿Ideas políticas? Yo no soy el que soy. ¿Dios? Estoy en guerra contra cualquier forma de fe: los diosecillos salen del no saber.

- Acto de nombramiento como doctor “Honoris Causa” para Carrillo.
- No me interesa. Ni Carrillo ni el acto.

- ¿Qué le interesa?
- Ahora, la mecánica cuántica.

- ¿Por qué?
- Veo las contradicciones existentes sobre cuestiones fundamentales. O sea: no hay una teoría definitiva sobre nada, ¡porque no puede haberla! Eso me ayuda en mi desmontaje de la realidad, mi guerra contra la realidad.

- ¿Qué tiene usted contra la realidad?
- Que la realidad es una mentira. La realidad no es todo lo que hay.

- ¿Cómo ha llegado a esa conclusión?
- Desnudándome de ideas, de fes. Es un proceso paulatino que no está terminado, qué va…: cada día intento privarme de una idea. Pero siempre me quedan demasiadas.

- Fracasa, por lo tanto.
- ¡El fracaso no importa, bah! Es una trivialidad: o fracasas o triunfas (lo que es todavía peor). Lo interesante es estar guerreando.

- Imaginemos que consiguiese usted privarse de toda idea: ¿qué clase de ser sería?
- No podría ser, porque la realidad está hecha de ideas. Sin ideas, sin fes, ¡nada habría!: ni estados, ni empresas, ni personas.

- ¿Yo soy una idea?
- Cuando al niño le ponen ante el espejo con un ropaje y le dicen: “Ahí estás”, todo niño se resiste: “¡Yo no soy eso!”. ¡Yo he hecho todo lo que he hecho por seguir esa negación!

- Gramático, filólogo, catedrático, filósofo, ensayista, dramaturgo, poeta… ¿Qué más?
- Estoy contra toda definición.

- Ácrata, le han llamado también.
- “Ácrata” lleva la negación incorporada, asimilada, o sea, desactivada. Así que ¡no!

- ¿A qué más se atreve a decir no?
- A la democracia, que es parte de la mentira de la realidad, claro está.

- Pero si usted desafió al franquismo…
- Me dejé arrastrar por el levantamiento estudiantil de 1965. Los hombres de los partidos de izquierdas vieron eso y sentenciaron: “Es un movimiento antifranquista. Y, por lo tanto, a favor de la democracia”.

- ¿Y acaso no era eso?
- Era lo mismo que por entonces en California, Alemania, Francia…: ¡un levantamiento de lo que aún queda de pueblo!

- ¿Pueblo? ¿Qué entiende por pueblo?
- Los restos de pueblo vivo, sin fronteras, que la democracia, falsificadora, pretende confundir con otra cosa: con un cierto número de personas en un cierto territorio.

- ¿La acusa de delimitar estados?
- La democracia mata al pueblo. La implantación de democracia en el mundo durante el último siglo - y sobre todo desde 1968- ha conllevado la muerte de la vida de pueblo, la muerte de tradiciones populares…

- ¿No exagera? O quizá no le entiendo…
- La democracia se basa en el voto, y el voto presupone fe en uno. ¡Fe en que uno sabe qué quiere, adónde va, qué gustos tiene…!

- ¿Y acaso uno no sabe todo eso?
- El automóvil ilustra lo que digo: cada persona elige su automóvil… ¡y ahí van todos los automóviles a la vez por la misma autopista con el mismo gusto al mismo sitio!

- Esto sí lo entiendo bien…
- La democracia es aún imperfecta: el automóvil necesita llevar su conductor de carne y hueso dentro. ¡Pero ya se perfeccionará, ya!

- Ja, ja…
- Los domingos paso ante una iglesia y al ver los coches aparcados delante, pienso: “Ah, mira, ya están los coches en misa”.

- La democracia la inventaron los griegos, que usted tanto ha traducido, ¿qué les diría?
- Reconozco que los presocráticos me han inspirado, pese a su apostolado de la filosofía/ ciencia. ¡Estoy contra toda filosofía!

- ¿También? ¿Por qué?
- Porque es el intento de comprender la realidad, lo que implica defenderla, ¡encubrir su mentira para que no sea descubierta!

- ¿Y cuándo empezó a suceder eso?
- Hace sólo 10.000 añitos, que tengamos conciencia. Es decir, con la historia. Con los rudimentos religiosos y cuando un sacerdote se acercó a un reyezuelo… Y así seguimos.

- Y antes de eso, ¿qué hubo?
- Ah, por muchos prehistoriadores que haya teorizando sobre eso, nunca lo sabremos.

- Entre todos los pensamientos de Heráclito que ha traducido, elíjame uno.
- “Pensar es común a todos, pero cada hombre cree tener un saber propio”.

- Una lección de humildad…
- Es importante también Sócrates, su pregunta: “Qué”. O sea, “qué es esto”: físicos cuánticos mantienen hoy viva la pregunta…

- Otra pregunta, otro qué: ¿qué es España?
- Una idea, una unidad cerrada, una fe: una mentira. ¡La gente y la tierra no tienen frontera ni definición!

- Sirve eso para Catalunya también, pues.
- Se lo hago decir en una obra al bandolero catalán Bac de Roda: “No me matan por traidor, por vendido no me matan: ¡me matan por haber dicho que el pueblo no tiene patria!”. Muchos catalanes se enfadan conmigo: dicen que él jamás habría dicho eso…

- ¿Qué es nación y qué no lo es?
- Es un modo de tener distraída a la gente con discusiones vanas. Estado, nación…: sólo sostenes de los intereses del capital.

- ¿Y por qué compuso usted el himno para la Comunidad de Madrid, entonces?
- Porque era un himno al vacío, a la comunidad sin territorio, a lo que queda tras repartir autonomías. Expresa ese ridículo, esa ausencia. Ninguna autoridad lo canta, claro…

- ¿A qué se dedica usted ahora?
- Recito mi poesía: vuelvo a la viva voz, a favor de la tradición popular y contra la poesía literaria, ¡contra el imperio de la cultura!

Víctor-M. Amela - 24/10/2005
Entrevista publicada en La Patata de la Libertad

¡Qué gran desconocido el maestro Agustín!